¿Sexo bacteriano o erotismo primate? De la división celular a la reproducción sexual

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Algunas ideas tan sorprendentes como interesantes hace ya años, muchos años, que las vemos dentro de la biología, como aquella idea de Samuel Butler que dice: «una gallina no es más que la manera que tiene un huevo de producir otro huevo »(García Leal, 2005; p. 39), o bien la noción moderna de Dawkins y su propuesta del “gen egoísta”, que viene a decir que los organismos somos portadores, vehículos o receptáculos construidos por los genes para (poder) viajar a través del tiempo. (Véase Mosterín, 2008; p. 314). Esta idea de la “voluntad” de los genes es la que está detrás de nuestras innatas inclinaciones, como animales que somos, a la nutrición (comer, alimentarse, conductas tróficas en general) así como a la procreación (conductas reproductivas).

En este nuevo post nos centramos en lo relacionado con la procreación y nos servirá de base para futuras entradas en este mismo espacio. En primer lugar tendremos que esclarecer unos cuantos términos para no caer en confusiones. De un modo estricto, riguroso y científico, no es lo mismo reproducirse, procrear, que la sexualidad o la reproducción sexual. Técnicamente, el término ‘reproducir’ es volver a producir, o ser copia de un original. Así el término ‘reproducirse’ es lo mismo pero en su forma reflexiva, por lo que implica el propio agente. Sabemos que hay organismos que se reproducen y, además, muchos de ellos lo que hacen de un modo concreto, producen copias exactas (literalmente clones) de sí mismos. Este mecanismo reproductivo se denomina reproducción asexual, esto es: producir nuevos sujetos, iguales, copias y, a más, en un proceso sin sexo. Ya explicaremos en las siguientes líneas en qué consiste la sexualidad.

Las distintas modalidades de reproducción asexual son:

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(1) La geminación: es un tipo de esponjasmitosis asimétrica, donde lo que se da es una división desigual entre el “progenitor” y el nuevo organismo.
A veces, pueden permanecer unidos a la célula madre y formar colonias, como es el caso de las esponjas marinas (Filo Porifera), aunque también presentan reproducción sexual.

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(2) La fragmentación: esFE3D2DE3A un tipo de reproducción que se da a partir de fragmentos de un organismo (como pasa, por ejemplo, con las estrellas de mar, Filo echinodermata). El organismo se puede romper o fragmentar y cada una de las partes o trozos se regenera formando nuevos individuos.

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(3) La fisión binariabiparticióndivbactes la división  del organismo en dos, y da lugar a dos individuos nuevos e iguales, como en los protozoos, que también presentan reproducción sexual por isogámetos o conjugación.

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(4) La esporulación: Immagine 3.jpg1f3eea71-a9af-45e7-8238-1811425aea92Largeres un proceso en donde primero se duplica el material genético, luego se particiona el espacio (formación del séptum, aislando el ADN así como parte del citoplasma), y se van formando esporas dentro del espacio celular original a modo de saco, que finalmente se romperá y liberará las esporas, las nuevas células. Un ejemplo es el género Bacillus, dentro de la multitud de bacterias que poseen este mecanismo reproductor.

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(5) La partenogénesis: insecto hoja Phylliumeste proceso se conoce también como “generación virginal” (puesto que el término ‘partenogénesis’ es la unión de dos términos del griego clásico, ‘parthénos’, que significa virgen, y ‘génesis’, que significa origen o principio de algo).
Es una modalidad reproductiva a partir de un óvulo no fecundado.Hay dos tipos de partenogénesis: la ameiótica o diploide, donde no hay recombinación del material genético; y la meiótica o haploide, donde sí hay recombinación del material genético (por lo que algunos autores consideran que es una reproducción de tipo sexual). Un ejemplo asombroso de este tipo de reproducción asexual son los insectos neópteros del orden Phasmida, conocidos como insectos palo e insectos hoja.

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Pero entonces, ¿qué es el sexo y la sexualidad? Pues bien, el sexo es aquello que comúnmente, en el habla ordinaria, entendemos como género, ser macho o hembra, tener sexo femenino o masculino. No entraremos a exponer otros casos como el hermafrofitismo (ya sea simultáneo o secuencial).  En cambio, la sexualidad es un mecanismo biológico de intercambio y recombinación del material genético que produce novedad y variedad genética a partir de la recombinación. (Véase Mosterín, 2013; p. 155). De este modo, cuando dos organismos unicelulares (como las bacterias), juntan sus paredes celulares y una inyecta en la otra material genético, la célula receptora del ADN que incorpora este nuevo (fragmento) de ADN y la célula que se lo ha inyectado, están realizando un cierto tipo de sexualidad, concretamente este caso descrito se trata de la conjugación bacteriana. Otro tipo de procedimiento sexual es la transducción, un proceso que se da cuando, por ejemplo, un virus inyecta fragmentos obtenidos de una bacteria en otra. Y por último, se puede dar una sexualidad más solitaria, como la que tiene lugar cuando una célula incorpora fragmentos de ADN que encuentra en el ambiente, procedentes de la lisis de otras células. Este proceso de absorción de material genético exógeno se conoce como transformación.

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Recreación del proceso de Transducción en virus.

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Hace unos 1100 millones de años apareció una novedad, era algo que fusionaba los dos conceptos expuestos anteriormente: el concepto de reproducción y el concepto de sexualidad. Aparecía así la reproducción sexual y esto daba lugar a la diferenciación sexual de los sujetos, apareciendo hembras y machos, dos tipos de sujetos complementarios y necesarios para la generación de nuevos individuos. Esta nueva modalidad reproductiva consiguió aportar novedad genética gracias a la recombinación del ADN e incorporar esta ventaja a los nuevos sujetos, a la descendencia. Las implicaciones resultantes de la modalidad reproductiva sexual afectan muchos aspectos de la vida animal, como el altruismo, la inversión parental, los roles de hembras y machos, etc. Algunos de estos interesantísimos temas los trataremos en futuros posts.

«En la mayoría de los animales, reproducción y sexualidad están inextricablemente imbricadas, de tal modo que la única reproducción disponible es la sexual y la única sexualidad disponible es la reproductiva». (Mosterín, 2013; p. 155). Si vamos un poco más allá de la sexualidad y la reproducción, vemos que se han incorporado elementos, en el transcurso de la evolución, que también se ven involucrados a-teenage-female-bonobo-pan-paniscus-with-an-orange-mouth-after-eating-clay-which-they-do-to-neutra--42309en estos procesos, estamos hablando del erotismo. Algunas especies animales muestran erotismo y otras dan testimonio de altas cotas de erotización, como pasa con los célebres bonobos (Pan paniscus) y los humanos (Homo sapiens).

Pero, exactamente, ¿qué es el erotismo? La palabra ‘erotismo’ viene del término griego ‘eros’, y significa amor sensual o exaltación del amor físico. En realidad es «la obtención de placer, excitación y relajación mediante tocamientos y otras interacciones relacionadas con conductas que a veces conducen a la reproducción». (Mosterín, 2013; p. 155). Parece ser un mecanismo derivado de la reproducción sexual, como un “daño colateral” algo que se ha incorporado para favorecer justamente la reproducción, aunque sus implicaciones van mucho más allá de lo expuesto hasta aquí. Además, aunque natural y biológicamente unidas, la sexualidad y la reproducción, mediante la fuerte culturización de los humanos, tenemos, al menos, dos posibilidades más en nuestra especie: (1) una sexualidad reproductiva no-erótica, que se da cuando hay fecundación in vitro o en los procesos artificiales de fertilización y fecundación externa de un modo no coital; y (2) un erotismo no-sexual y no-reproductivo (con o sin coito) que es el que se da entre sujetos (macho-hembra, hembra-hembra, y macho-macho) gracias al uso de métodos anticonceptivos.

Para terminar el post mencionaremos otro concepto, que aunque está un poco desligado de lo expuesto hasta ahora, es su natural continuación. Hablamos de la crianza. Este concepto refiere al cuidado, protección y alimentación de las crías hasta su autosuficiencia. Una vez se ha generado descendencia, en muchas especies el cuidado parental de la prole es escaso o inexistente, pero en otros es totalmente necesario. Esta labor de cuidado, protección y alimentación la pueden realizar los progenitores, la manada o el grupo, o incluso otras especies, como sucede con la incubación de los huevos de cuco (Cuculus canorus), realizados por otras especies, o la crianza de animales no-humanos por parte de humanos (así como algún caso raro documentado de algún humano criado entre otros animales no-humanos).

Esperamos que os haya sido útil la información aquí presentada y, como veréis en futuras publicaciones, tendremos ocasiones para ahondar en algunos conceptos expuestos y ver sus implicaciones.

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Bibliografía:

GARGÍA LEAL, Ambrosio, La conjura de los machos. Una visión evolucionista de la sexualidad humana., Tusquets, Barcelona, 2005.

MOSTERÍN, Jesús, La naturaleza humana, Espasa Calpe, Madrid, 2008.

– El reino de los animales, Alianza Editorial, Madrid, 2013.

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