Claves para ser un buen observador.

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Este año 2016 tanto biólogos como filósofos estamos de celebración;

¡Se cumplen nada más y nada menos que 2.400 años del nacimiento de Aristóteles!

Nacido en la ciudad de Éstagira, en Macedonia, hijo de Nicómaco, médico de la corte de Amyntas III de Macedonia, recibió una educación típica de un chico acomodado así como, seguramente, algo de instrucción médica por parte de su padre. En la antigüedad clásica (como en otras épocas no tan pretéritas) la profesión y el saber médicos eran conocimientos que se transmitían de padres a hijos, por lo que no es de extrañar que recibiera instrucción en ese campo. Fue alumno de la Academia de Platón, preceptor de Alejandro Magno y fundador y director de su propia institución educativa, el Liceo.

Como pensador, filósofo y científico el padre de muchas disciplinas como la lógica o la biología, aunque son muchos los científicos, filósofos deudoras de su pensamiento o, al menos, herederas de su influjo, así como muchas de las disciplinas  actuales. No es nada raro abrir un libro de cualquier temática y ver alguna referencia al estagirita.

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Láminas, Ernst Haeckel – Kunstformen der Natur

Ernst Haeckel-Kunstformen der Natur

 

Aunque conocido mundialmente y a través de los tiempos como filósofo, apodado en la Edad Media por los pensadores judíos, cristianos y musulmanes como el filósofo, su principal interés y sobre lo que más escribió fue la biología. Su foco de atención fueron los animales, así que podríamos decir que es el padre de la zoología. Aunque también escribió sobre botánica sus escritos se perdieron y acabaron superados por escritos de su discípulo predilecto, Teofrasto. Curiosamente su obra más extensa es Historia de los animales, un libro descriptivo, donde podemos encontrar anatomía comparada (incluyendo humanos), datos sobre la reproducción y notas sobre los modos de vida de algunos animales (por lo tanto, podemos ver hasta los orígenes de la etología). También escribió libros más específicos, como Partes de los animales (de anatomía), Sobre la marcha de los animales (tratado sobre la locomoción animal), Sobre la vida y la muerte  o Sobre la respiración. Aristóteles también dedicó su magnífico libro Sobre el alma, al alma; un tratado sobre aquello que caracteriza la vida. También fue autor de La generación de los animales, dedicado a la reproducción. Podemos leer en su libro Partes de los animales: «…en todos los seres naturales hay algo maravilloso […]. Se debe abordar sin asco el examen de cada animal con la convicción de que en todos ellos hay algo de naturaleza y belleza. Pues en las obras de la naturaleza no reina el azar, sino la funcionalidad en su más alta expresión. […] Y si alguien considere despreciable el estudio los otros animales, que empiece por despreciarse a sí mismo, pues solo con gran repugnancia se puede mirar aquello de que se está constituido el género humano: sangre, carne, huesos, vasos y otras partes semejantes.» [Partes de los animales, 645 a 15], (en Mosterín 2006; p. 267).

Aristóteles también se dedicó a la taxonomía, proponiendo una clasificación a partir de un cúmulo de características teniendo en cuenta tanto la configuración de los órganos como la del cuerpo entero. Aristóteles con su propuesta naturalista y multifactorial propugna una clasificación que supera la clasificación dicotómica platónica.

un zoo en el Liceo

Un zoológico en el Liceo.

Aristóteles como buen observador caracteriza a los animales como seres con capacidad de sentir dolor, placer o la capacidad de desear. No es que fuera un visionario y se anticipara a su tiempo era, simplemente, un observador atento y competente. Lástima que en nuestros días reine más la herencia judeocristiana de más de 2000 años, así como la herencia cartesiana que concibe a los animales como máquinas carentes capacidad sensitiva, volitiva y emocional. Volviendo al tema de la clasificación animal «el mayor triunfo de la clasificación aristotélica de los animales consistió en reconocer que los cetáceos, a pesar de su apariencia externa de peces, son en realidad mamíferos, pues su anatomía interna, su fisiología y su modo de reproducción no tienen nada en común con el resto de los peces, y sí mucho con los otros mamíferos.» (Mosterín, 2006; 273). También su agudeza observacional le permitió percatarse que los corales marinos son animales aunque tengan apariencia de planta. Podríamos decir que Aristóteles también inició la observación primatológica, se dio cuenta que aquello típicamente y propiamente humano es la bipedestación, el lenguaje y la mano. Hay que decir que la mano primate es propia de los primates, no es ninguna exclusividad humana, pero sí lo es la conjunción de los tres elementos mencionados: el bipedismo liberó la mano y le dio las potencialidades que tiene (en los humanos) y, por otra parte,  el lenguaje humano sí que es una “patente” exclusiva de nuestro género. «De todos modos, Aristóteles nunca separa al humano del resto de los animales, a muchos de los cuales atribuye carácter e inteligencia. Incluso coloca juntos a las abejas, las hormigas y los humanes como animales “políticos”, sociales y cooperativos». (Mosterín 2006; p. 279).

Esperemos que os haya gustado este pequeño post sobre el padre de la biología o la zoología. Os animamos a seguir leyendo sobre la fascinante figura de el filósofo como también su obra. ¡Feliz cumpleaños Aristóteles!

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Bibliografía:

MOSTERÍN, Jesús, Aristóteles, Alianza Editorial, Madrid, 2006.

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